Iure et Lex. Es un espacio de reflexión para todos aquellos que por una u otra razón tenemos un contacto cotidiano con el desarrollo del Derecho y de la aplicación de las normas jurídicas, como si alguno nos pudieramos sustraer; éste ejercicio nace de la oportunidad de explorar el uso de las nuevas tecnologías de la información. Así que veamos, como nos va en éste intento.
sábado, 20 de agosto de 2011
domingo, 11 de abril de 2010
El Cristianismo se convierte en religión de Estado
El cristianismo se convierte en religión del Estado en el Imperio Romano
El decreto unió las raíces judeo-cristianas del continente europeo con la cultura greco-romana. Hasta el Concilio de Nicea, en el año 325, las iglesias cristianas eran incendiadas, quienes profesaran la religión cristiana eran perseguidos y su patrimonio era confiscado. Particularmente bajo el emperador Diocleciano (245-316) se intensificó la persecución cristiana. Diocleciano quería revivir los viejos cultos paganos y que éstos se convirtieran en la religión del imperio. Pero su política anticristiana fracasó y fue eliminada por su sucesor, el emperador Constantino (285-337).
El aparato militar y el administrativo funcionaban bien en el Imperio Romano. Una zona de libre comercio había impulsado el bienestar económico. Los habitantes de Roma gozaban de derechos civiles, lo que promovía una creciente cohesión entre la población, sin embargo, no había libertad religiosa.
Mezquita de Bayazit, en Estanbul, Turquía.
Concilio de Nicea
El 19 de junio de 325, Constantino intervino en un conflicto eclesiástico. Para dirimir entre las partes invitó a los obispos cristianos a un Concilio en Nicea, cerca de Estambul. No era la imposición del cristianismo como religión del Estado el objetivo del encuentro, en el que participaron más de 300 representantes eclesiásticos, sino sobre todo alcanzar una paz religiosa que estabilizara el Imperio. Tras largos debates, el emperador Constantino decidió llegar a un arreglo según el cual Jesús y Dios representaban una misma entidad. Con la firma de esta definición por parte de los eclesiásticos presentes fueron suspendidas las persecuciones contra cristianos.
Para los practicantes de la religión cristiana la situación mejoró. El 27 de febrero de 380, el emperador romano de Oriente Flavio Teodosio (347-395) firmó, en presencia del emperador romano de Occidente Flavio Valentiniano (371-392) y su co-gobernante medio hermano Graciano (359-383) un decreto con el que declaró al cristianismo religión del Estado y estipuló un castigo a quienes practicaran cultos paganos. El decreto “Cunctos populos”, concedía no sólo un lugar preponderante al cristianismo, sino que también suponía la persecución contra quienes practicaran otra fe.
Imagen del Santo Nicolaus de Anatolia, Turquía.
“Todos los pueblos, sobre los que lideramos un suave y mesurado regimiento, deberán adoptar la religión que el divino apóstol Pedro hizo llegar a los romanos, que profesa el pontífice de Damasco así como el Obispo Pedro de Alejandría (…) Eso significa, que según la sabiduría apostólica y la doctrina evangélica creemos en la igualdad majestuosa y santa trinidad de la divinidad integrada por Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo.
Sólo quienes obedezcan este decreto podrán ser llamados cristianos católicos. Los restantes a quienes declaramos dementes y locos, tienen la vergüenza de seguir la doctrina hereje. Sus lugares de reunión no podrán ser considerados templos”.
El santo Ambrosius y el emperador Theodosius, pintura de Rubens.
Simbiosis entre la Antigüedad y el Cristianismo
Con el mismo fanatismo con el que antes fueron perseguidos los cristianos y judíos, ahora se hostigó a quienes practicaran otra fe. La realización de cultos paganos fue considerada alta traición y los templos y lugares sagrados fueron destruidos, como el Oráculo de Delfos, el recinto sagrado al que acudían los griegos para consultar a los dioses. No obstante, aquel 27 de febrero de 380 se convirtió en un hito de la historia europea porque unió las raíces judeo-cristianas con la antigüedad greco-romana, una simbiosis que trasciende hasta la actualidad.
La prehistoria greco-romana del continente y la religión judeo-cristiana marcaron decisivamente Europa, para bien y para mal, pues en los siglos siguientes los cristianos no sólo ayudaron a los pobres en nombre de la cruz, sino que también asesinaron en nombre de Dios a críticos y disidentes.
Autor: Matthias von Hellfeld/ EU
Editor: Pablo Kummetz
martes, 9 de marzo de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
Un código hace historia
Desde 527 gobernaba el ambicioso emperador Justiniano I el Grande (462-565) el imperio Romano de Oriente. Justiniano aspiraba a la restauración del Gran Imperio Romano, que había sufrido durante los últimos siglos bajo los asentamientos de las tribus germánicas en el centro de Europa y el avance de los hunos, provenientes del este del continente.
Cinco años hasta el “Codex Justinianus”
La gran celebridad que alcanzó Justiniano I, que dura hasta nuestros días, no se debe, sin embargo, a la restauración del Imperio (“restauratio imperii”), pero si a que logró recopilar y codificar en su totalidad el Derecho Romano. Encargó a los eruditos de todo el país que compilaran todos los principios legales vigentes. El Código Justiniano, llamado después “Corpus Iuris Civilis”, fue completado después de cinco años y se convirtió en la primera transmisión sistemática del Derecho Romano. Pero el emperador no se conformó con eso. Pidió al jurista más importante de la época, Flavio Triboniano (aprox. 485-542) que comentara las leyes. En su calidad de cuastor, el cargo más importante de la época en el sistema de justicia, Triboniano era responsable del sistema judicial del Imperio Romano de Oriente y fue a él a quien se debió en buena parte que el Código Justiniano quedara listo en poco tiempo. Poco después fue publicado un manual jurídico y una recopilación de disposiciones, de manera que en el año 533 se contaba con la primera compilación completa del Derecho Romano.
El emperador Justiniano I. (482-565)Teodora la Augusta
Justiniano I gobernó casi cuatro décadas y se vio respaldado enérgicamente por su esposa Teodora I (aprox. 500-548) tanto en asuntos políticos como privados. Cuando en el verano de 527 Justiniano fue coronado emperador bizantino, otorgó a Teodora el título nobiliario de “Augusta”, y con ello la destacó de entre las anteriores emperatrices bizantinas. Se tiene noticia de un comentario resignado en el que aludiendo a Teodora, el emperador la describe como la “mujer que le mandó Dios”. Su influencia en la política de Justiniano I fue insoslayable.
El “Cuarto Imperio” no puede decaer
La restauración del Imperio Romano (restauratio imperii) no se circunscribía únicamente al territorio, sino al legado político del imperio durante el período de mayor esplendor, la era de los grandes césares. Un papel importante jugó una cita bíblica, que predecía el fin del mundo en caso de que se produjera una decadencia del cuarto imperio. Una teoría política popular en aquella época. Los imperios babilónico, persa y griego habían sucumbido, por lo que si el cuarto, el Imperio Romano también lo hacía, habría llegado el fin del mundo. Por ello Justiniano hizo todo lo posible para evitar que se produjera semejante escenario. Logró desalojar a los vándalos de las costas del norte de África, arrebatar a los visigodos el sur de España y tras un largo combate, expulsar a los ostrogodos de Italia. Con ello logró reestablecer el dominio romano en el Mediterráneo, sin embargo fracasó en su intento por restaurar el Imperio Romano en su totalidad.
¿La caída del Imperio Romano?Sus sucesores se limitaron a mantener el territorio del Imperio Romano Oriental, que duró hasta la conquista de Constantinopla, hoy Estambul, por parte de las tropas del sultán otomano Mehmet II (1432-1481), consumada el 29 de mayo de 1453.
“Corpus Iuris Civilis” – Fundamento legal de Europa
Los antiguos textos no desplegaron sus efectos sino en los siglos XIV y XV, cuando la recopilación de leyes fue descubierta por miembros de la Universidad de Bolonia y como “Corpus Iuris Civilis”, fueron integradas en la legislación contemporánea. El “Corpus Iuris Civilis” fue durante muchos siglos en Europa la principal fuente jurídica, que se fue mezclando con otros lineamientos legales locales. Siguiendo la tradición del “Corpus Iuris Civilis”, fueron elaborados el Código Prusiano de 1794, el Código Civil de Francia de 1807, así como el Código Civil de Austria de 1812. Los principios del Derecho Romano tuvieron vigencia en Alemania hasta 1900, cuando entró en vigencia el Código Civil alemán. El “Corpus Iuris Civilis” es un ejemplo del estrecho vínculo existente entre el antiguo Imperio Romano y la Europa moderna.
Autor: Matthias von Hellfeld/ EU
Editor: Pablo Kummetz
jueves, 3 de diciembre de 2009
La Madre de Todas las Constituciones
Más de doscientos años llevaban ya los enfrentamientos por la igualdad de derechos en Roma entre los nobles patricios y los no nobles, los plebeyos. En 450 a.C. fue publicada la Ley de las XII Tablas, primero sobre doce tablas de madera y posteriormente en doce planchas de bronce, que fueron exhibidas en el foro romano.
Fue el primer código de la Antiguedad que regulaba la convivencia del pueblo romano, protegiendo a la población de la arbitrariedad de los funcionarios públicos. Desde el año 421 a.C. los plebeyos podían aspirar al cargo público más bajo en Roma, el de cuestor. Luego pudieron acceder a los cargos más bajos del ejército. En 366 a.C., un plebeyo fue nombrado incluso dictador, el puesto más alto en Roma, si bien temporal. Todo parecía indicar que se había alcanzado un equilibrio de intereses entre ambos grupos.
Lucha centenaria por la igualdad de derechos
Pero las apariencias engañaban. Eso quedó claro en el verano de 287 a.C., cuando los patricios intentaron, con la presentación de una nueva disposición militar, cambiar las cosas a su favor. No se sabe con certeza cuál fue el motivo, tal vez tras el difícil triunfo contra los samnitas (que poblaban la región en el sur de los Montes Apeninos), fue como los derechos de los plebeyos fueron retirados y confirmados los de los patricios. Al publicarse aquella diposición, se desató una fuerte protesta entre los plebeyos.
El barrio de Trastevere, en Roma, hoy en día.Los plebeyos se declaran en huelga
En cuanto se dio a conocer el proyecto de ley, los plebeyos acordaron abandonar la ciudad amenazando con paralizar la actividad económica. Esta partida del pueblo pasó a los anales de la historia romana bajo el término de “secesión plebeya”, que podría comparse con una especie de huelga general. La ciudad quedó desierta, no había nadie dispuesto a realizar las tareas cotidianas en Roma. Los furiosos plebeyos se reunieron en el cerro Gianicolo, que ahora se encuentra en el barrio romano de Trastevere, que se extiende sobre el lado derecho de la ribera del Tíber hasta el Vaticano. Ahí designaron a Quinto Hortensio Hórtalo (320 a.C.) como dictador y acordaron que formularían un proyecto alternativo a la constitución militar patricia, que llevaría el nombre de Quinto Hortensio.
Esta “Lex Hortensia” estableció que las resoluciones de los plebeyos (plebiscitos) tendrían rango de ley, no sólo para ellos, sino para todo el pueblo romano, sin la aprobación previa del Senado. Cuando los mensajeros de los plebeyos se presentaron ante los patricios para presentarles el proyecto de ley, con la advertencia de que volverían a la ciudad una vez que dicha ley entrara en vigor, la decisión estaba prácticamente tomada. Para evitar daños económicos a Roma, los patricios dieron su aprobación.
El antiguo puente Milvio en Roma, adornado con candados colgantes, colocados ahí por enamorados en señal de amor eterno.
Instrumento de participación popular
“Plebis scitum” se llamó el nuevo principio legal que los plebeyos añadieron al derecho romano. Esta “resolución de la ciudadanía” es el modelo de todos los plebiscitos, también conocido como referéndos, los instrumentos más importantes para la participación directa del pueblo en las decisiones políticas, que están anclados en las democracias europeas. Con la imposición del “plebis scitum”, concluyeron las llamadas “luchas entre estamentos” en Roma, lo que dio paso al florecimiento de la ciudad.
Autor: Matthias von Hellfeld/ EU
Editor: Pablo Kummetz
domingo, 18 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
El ritmo de nuevas manumisiones al final del periodo de la República era tan alto, entre otras cosas porque daba prestigio al propietario liberador, que hizo que Augusto aprobara una ley restrictiva, la Lex Fufia Caninia, en la que se establecía un máximo de liberaciones en función del número de esclavos que se poseía, pues este aumento de las manumisiones unido a la disminución de la provisión de esclavos al terminar las guerras de conquista, dieron como resultado un déficit de esclavos con el consiguiente aumento del precio de éstos y por tanto una menor rentabilidad. La solución fue la sustitución de esclavos por libertos, primero en el ámbito del tejido productivo urbano y más tarde en las zonas rurales donde los esclavos fueron sustituidos por colonos, agricultores que trabajaban en virtud de un contrato.